martes, 4 de marzo de 2014
orígenes del carnaval
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La celebración del Carnaval tiene su
origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a
Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las
que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Según algunos historiadores, los orígenes de
las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más
de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano,
desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por
los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo
XV.
El Carnaval "Cristiano"La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
El Carnaval en la Edad Media y
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orígenes del carnaval
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La celebración del Carnaval tiene su
origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a
Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las
que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Según algunos historiadores, los orígenes de
las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más
de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano,
desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por
los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo
XV.
El Carnaval "Cristiano"La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
El Carnaval en la Edad Media y
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viernes, 28 de febrero de 2014
noticia
LOS LAKERS MAS PAQUETES QUE NUNCA
LOS LAKERS, a la cabeza de pau gasol no han confiado entre ellos y les ha costado el carismo, y es que nada mas empezar el partido en Arizona, los celtics cogieron varias cuerdas con las que colgaron a los lakers y con la que ese mismo viernes llevaban en el autobus de club como simbolo de invencibles , algunos se preguntaban porque los jugadores del los laker no icieron nada, y la verdad es que fue por miedo a que le estropearan mas el estadio de baloncesto que por unos segundos se pensó
que iba a ser destruido por la velocidad y la sorpresa de los loco hinchas celtistas.
que iba a ser destruido por la velocidad y la sorpresa de los loco hinchas celtistas.
martes, 25 de febrero de 2014
grandes mentiras de la historia
Desmentimos
las 43 grandes mentiras de la Historia Universal - See more at:
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Las mentiras más grandes de la historia
Publicado el Mar 7, 201
Las mentiras más grandes de la historia
son una forma divertida de aprender, porque aunque no lo creas, existen
cientos de engaños, falsificaciones, mitos dentro de la historia de la
humanidad. Por eso es importante saber distinguir entre la realidad y el
mito o la ficción, como te mostraremos aquí con cinco grandes mentiras de la historia.
¿Es Jesús Realmente Dios?
Desucbre las Pruebas Que Jesús Hace Acerca de ser Dios
Te ama de verdad ?
El caballo de Troya
Ana Anderson y Anastasia
Ana Anderson perdió el juicio para reclamar la herencia, aunque mantuvo su teoría hasta 1984, año en que falleció. Años más tarde se descubrieron restos de la familia real rusa y se comprobó mediante análisis de ADN que ninguno de los Romanov había logrado escapar en el año 1918.
El cráneo de Piltdown
Hoy en día no se sabe a ciencia cierta quiénes son los culpables de esta mentira de la historia científica, aunque todo apunta a Martin A.C. Hinton, un voluntario en el museo, ya que se encontró huesos que habían sido teñidos exactamente de la misma forma que los del supuesto hombre de Piltdown.
El affair de Bill Clinton
Fue el fiscal Kenneth Starr quien logró que Clinton confesara su relación. Tras el escándalo, la Cámara de Representantes votó para destituir al presidente quien, a pesar de todo, tenía altas cotas de popularidad. Se lo acusaba de perjurio y obstrucción de la justicia, pero los sentimientos del pueblo por este querendón presidente lo absolvieron.
Propaganda Nazi
Y teniendo en cuenta la frase final de la propaganda nazi, podemos ver que las mentiras más grandes de la historia se han consolidado repitiendo una y otra vez la misma historia.
Las mentiras más grandes de la historia son una forma divertida de aprender, porque, aunque no lo creas, existen cientos de engaños, falsificaciones y mitos dentro de la historia de la humanidad. Por eso es importante saber distinguir entre la realidad y el mito o la ficción, como te mostraremos aquí con 10 de las más populares.,
1. Bin Laden no fue el primero en atacar a EEUU en su propio territorio nacional. El "mérito" le corresponde a Pancho Villa, quien en 1916 cruzo Río Grande y atacó la ciudad de Columbus, en Nuevo México, donde mató a siete personas. La invasión duró menos de diez horas.
2. Las tres carabelas de Colón sólo fueron dos: la Pinta y la Niña. Porque la tercera nave que participó en el descubrimiento de América era una nao, otro tipo de barco de mayor tamaño. Se llamaba María Galante, pero Colón la rebautizó Santa María.
3. Las brujas de Salem no fueron quemadas en la hoguera. Pero que nadie piense que las indultaron. En realidad fueron ahorcadas, que era la pena que las comunidades protestantes y calvinistas solían dictar para los casos de hechicería.
4. Napoleón no era tan bajito. De hecho, media 1,68 cm., una estatura aceptable para su época, e incluso superaba por 4cm al duque de Wellington, su gran enemigo.
5. En Casa Blanca, Bogart nunca pronuncia la frase: "Tócala otra vez, Sam". En realidad, la frase exacta es: "Tócala Sam, Toca As time goes by", y la recita Ingrid Bergman. Para acabar de arruinar el mito, el actor que hacía de Sam (Dooley Wilson) sólo cantaba, ya que no sabía tocar el piano. El acompañamiento se incorporó en el estudio.
6. Los Vikingos no llevaban cascos con cuernos. Fue una invención del pintor sueco Gustav Malstrom en las ilustraciones que realizó en 1820 para el poema épico "Frithiof`s Saga". El propósito de estos cuernos irreales era retratar a los feroces guerreros del Norte como seres casi demoníacos.
7. La guerra de los cien años realmente duró 116, de 1337 a 1453, año en que los reyes de Inglaterra y Francia (los países en conflicto) pusieron fin a las hostilidades.
8. El estrangulador de Boston, Albert de Salvo, no estrangulaba a sus víctimas. Al menos, no a todas. Únicamente asesinó de ese modo a la primera; en cambio a las otras doce las mató a golpes o puñaladas.
9. George Washington no fue el primer presidente de EE.UU. Al estallar la revolución americana en 1714, una comisión de notables eligió a Peyton Randolph, de manera provisional, para ese cargo. Tras su dimisión, ocho personas actuaron como presidentes en funciones hasta 1789, año en que por fin se aprobó la Constitución americana y se celebraron las primeras elecciones al cargo, en las que Washington fue finalmente elegido.
10. Walt Disney no sabía dibujar y nunca diseñó ninguno de sus famosos personajes. Durante muchos años se dijo que Mickey Mouse había sido creado por él, pero ahora sabemos que fue obra exclusiva del dibujante Ub Wickers, quien dejó a Disney compartir la autoría para devolverle un favor.
1.
BIN LADEN no fue el primero en atacar a EEUU en su propio territorio
nacional. El "mérito" le corresponde a Pancho Villa, quien en 1916 cruzo
Río Grande y atacó la ciudad de Columbis, en Texas, donde mató a siete
personas. La invasión duró menos de diez horas.
2. LAS TRES CARABELAS DE COLON SOLO FUERON DOS. La pinta y la Niña.
Porque la tercera nave que participó en el descubrimiento de América era
una nao, otro tipo de barco de mayor tamaño. Se llamaba Maria Galante,
pero Colón la rebautizó Santa María.
3. LAS BRUJAS DE SALEM NO FUERON QUEMADAS EN LA HOGUERA. Pero que nadie
piense que las indultaron. En realidad fueron ahorcadas, que era la pena
que las comunidades protestantes y calvinistas solían dictar para los
casos de hechicería.
4. NAPOLEON NO ERA TAN BAJITO. De hecho, media 1,68 cm., una estatura
aceptable para su época, e incluso superaba por 4 cm al duque de
Wellington, su gran enemigo.
5. EN CASABLANCA, Bogart nunca pronuncia la frase: Tócala otra vez, Sam.
En realidad, la frase exacta es: Tócala Sam, Toca As time goes by, y la
recita Ingrid Bergman. Para acabar de arruinar el mito, el actor que
hacía de Sam (Dooley Wilson) solo cantaba, ya que no sabia tocar el
piano. El acompañamiento se incorporó en el estudio.
6. LOS VIKINGOS NO LLEVABAN CASCOS CON CUERNOS. Fue una invención del
pintor sueco Gustav Malstrom en las ilustraciones que realizó en 1820
para el poema épico Frithiof`s Saga. El propósito de estos cuernos
irreales era retratar a los feroces guerreros del Norte como seres casi
demoníacos.
7. LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS, realmente duró 116, de 1337 a 1453, año
en que los reyes de Inglaterra y Francia (los países en conflicto)
pusieron fin a las hostilidades.
8. EL ESTRANGULADOR DE BOSTON, Albert de Salvo, no estrangulaba a sus
victimas. Al menos, no a todas. Únicamente asesino de ese modo a la
primera; en cambio a las otras doce las mato a golpes o puñaladas.
9. GEORGE WASHINGTON no fue el primer presidente de EE.UU. Al estallar
la revolución americana en 1714, una comisión de notables eligió a
Peyton Randolph, de manera provisión, para ese cargo. Tras su dimisión,
ocho personas actuaron como presidentes en funciones hasta 1789, año en
que por fin se aprobó la Constitución americana y se celebraron las
primeras elecciones al cargo, en las que Washington fue finalmente
elegido.
10. WALT DISNEY NO SABÍA DIBUJAR y nunca diseñó ninguno de sus famosos
personajes. Durante muchos años se dijo que Mickey Mouse había sido
creado por el, pero ahora sabemos que fue obra exclusiva del dibujante
Ub Wickers quien le dejo a Disney compartir la autoría para devolverle
un favor.
11. LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE FUE EN NOVIEMBRE. Realmente (y según el
actual calendario gregoriano), comenzó el 7 de Noviembre, cuando Lenin
se sublevo en Petrogrado contra el gobierno de Kerensky. Lo que ocurre
es que Rusia se regia aun por el llamado calendario Juliano (obsoleto en
el resto del mundo occidental desde el año 1582). Según el cual, la
fecha correspondía al 25 de octubre.
12. HERNÁN CORTÉS NUNCA QUEMÓ SUS NAVES. Según el relato de Bernal Diaz
del Castillo, el cronista que acompaño a la expedición durante la
conquista de México, lo que hizo fue embarrancarlas y barrenarlas, para
abrir vías de agua. Además, Cortes dejo una intacta, para que fuera a
Cuba a solicitar el envió de mas víveres y tropas.
13. LOS HARLEM HLOBETROTTERS no eran de Harlem sino de Chicago. Ciudad
en la que se fundo el equipo en el año 1926, pero se pusieron New Cork
Globetrotters para parecer mas cosmopolitas. Finalmente, en 1932
adoptaron Harlem como denominación de origen.
14. SHERLOCK HOLMES nunca dijo: Elemental querido Watson. En las novelas
de Conan Doyle, el famoso detective si pronuncia la palabra
"elemental", pero nunca acompañada por la muletilla. La frase, tal y
como la conocemos, fue escrita para el guión de una película
protagonizada por Basil Rathbone en 1939.
15. LA GUILLOTINA no es un invento francés, y su creador no fue el
doctor Ígnace Guillotin. EL revolucionario lo único que hizo fue
proponerla como método oficial de ejecución. Los romanos ya conocían y
usaban la guillotina, y algunos historiadores creen que fue inventada
por el cónsul Titus Manlius, quien paradójicamente, acabo siendo
ejecutado con ella.
16. VAN GOGH no se corto una oreja; solo un pedacito del lóbulo
izquierdo.
17. MARIA ANTONIETA jamás pronunció la infame frase: "Si no tienen pan,
que coman pastel", cuando un consejero le comentó las penalidades que
pasaba el pueblo de París. La historiadora Antonia Fraser ha descubierto
que es un bulo: quien dijo esa barbaridad fue una cortesana, madame de
Montespan. Así lo recogió Jean- Jacques Rousseau en su obra Confesiones,
escrita en 1768, precisamente dos años antes de que Maria Antonieta
llegara a Francia.
18. LA MARCHA DE LAS MUJERES ESTABA FORMADA POR HOMBRES! Precisamente,
la subida del precio del pan provoco en 1789 una sublevación popular en
Paris. 6.000 mujeres armadas con cuchillos y hoces marcharon en señal de
protesta hacia el palacio de Versalles, dirigidas por Theroigne de
Mericourt. Aunque en realidad las mujeres no llegaban al centenar, y el
resto eran varones disfrazados con ropas femeninas.
19. EN LA BASTILLA NO HABÍA PRESOS POLÍTICOS. Para acabar con la
Revolución Francesa, hay que decir que en la mítica prisión parisina no
estaba preso ningún disidente. No había más que siete cautivos. Todos
aristócratas (entre ellos el marques de Sate), encarcelados por los
llamados "delitos de nombre": no pagar deudas, matar a un rival en un
duelo...
20. BRUCE LEE NO FUE EL REY DEL KÁRATE. De hecho, jamás practico esa
modalidad de las artes marciales. El suyo era un estilo de lucha
diferente conocido como jun fan gung fu. La enseñanza del Jeet Kune Do
comienza con una base técnica. Esta base técnica es lo que Bruce
enseñaba hace más de 30 años a sus alumnos, algo a lo que llamó Jun Fan
Gung Fu.
21. JUANA DE ARCO NO ERA FRANCESA. La verdad es que la santa y heroína
nació en Bar, una localidad de ducado de Lorena que por aquel entonces
era independiente.
22. CIRCULAR POR LA DERECHA NO SIEMPRE HA SIDO LO NORMAL. De hecho, en
el imperio romano se circulaba por la izquierda, una costumbre que se
mantuvo en toda Europa hasta la Revolución Francesa. El nuevo régimen
instauro la norma de hacerlo por la derecha, y napoleón la impuso en el
resto de Europa, salvo en Inglaterra, Suecia y los países que no pudo
conquistar.
23. JOHN FORD NO ERA TUERTO. EL parche se lo puso ocasionalmente en 1934
para poder recuperarse de la operación de cataratas. A partir de
entonces, acostumbró a llevarlo en público como excentricidad, aunque
solía cambiárselo de ojo.
24. ARTURO NUNCA FUE REY. En realidad, fue un general romano llamado
Lucio Artorius Casto, nombrado prefecto para defender Berta de los
bárbaros.
25. NUNCA HUBO 11.000 VIRGENES. En una lápida de una iglesia de Colonia
esta cincelada la leyenda de 11.000 doncellas asesinadas por los hunos
de Atila en el año 449. Jardiel Poncela ya se cuestionó en una de sus
obras que la auténtica cifra de vírgenes fuera tan elevada; y tenía
razón, ya que hoy sabemos que solo fueron once las jóvenes martirizadas
hasta la muerte por los bárbaros.
26. MARCO POLO NO INTRODUJO LA PASTA EN EUROPA. Fueron los árabes,
durante la invasión de Sicilia en el año 669 (600 años antes del
nacimiento del famoso viajero). EL historiador musulmán Al-Idri relató
que los árabes instalados en la isla comían los itriyah, unos fideos
secos.
27. EL GENERAL CUSTER nunca dijo aquello de: "El único indio bueno es el
indio muerto". El verdadero autor de tan espantosa afirmación fue el
general Philip O. Sheridan.
28. ROBIN HOOD NO ERA UN BANDIDO GENEROSO, ni robaba a los ricos para
dárselo a los pobres. En realidad era un nombre llamado Robert Hood, que
se sublevó contra el rey Ricardo II (y no contra Juan Sin Tierra) para
no pagar impuestos.
29. CATALINA DE RUSIA no murió practicando el sexo con un caballo. La
soberana falleció de un infarto, pero la leyenda negra surgió a raíz del
descubrimiento de su colección privada de piezas eróticas, en las que
no faltaban escenas de zoofilia.
30. LOS PIRATAS NO ENTERRABAN SUS TESOROS. O lo hacían demasiado bien,
por que nunca han aparecido ninguno. Lo normal era que dilapidaran el
botín en sus pillajes en las tabernas, los burdeles y las casas de juego
de la isla de la Tortuga.
31. ADÁN Y EVA NUNCA COMIERON UNA MANZANA. Ya sabemos que solo es un
mito, pero aun así, en el Génesis no se menciona de que fruto se
trataba; únicamente se lee: pero del fruto del Árbol que está en medio
del huerto dijo Dios: No comeréis de el. El mito de la manzana
probablemente se deba a los pintores renacentistas.
32. MARLON BRANDO no rechazó el Oscar que ganó por El Padrino (1972).
Pero mandó a recogerlo en su lugar a una falsa india (en realidad era
una mexicana disfrazada), quien hizo un alegato a favor de los derechos
de los indígenas.
33. EL CABALLO BLANCO DE SANTIAGO, al final, ¡no era tan blanco! en el
techo de la catedral de Compostela esta representada la imagen del santo
a lomos de un ejemplar de piel castaña con manchas negras.
34. NO EXISTEN LOS CEMENTERIOS DE ELEFANTES. La aparición de un gran
número de osamentas de paquidermos en un mismo lugar hizo que en un
mítico lugar al que los elefantes se dirigían voluntariamente para
morir. El misterio lo aclaro el biólogo Rupert Sheldrake, quien explicó
que lo que realmente ocurría es que los ejemplares ancianos o enfermos
de una misma manada se quedaban a vivir cerca de los manantiales de agua
y morían allí.
35. ¿SI LA MONTAÑA NO VA A MAHOMA, MAHOMA IRÁ A LA MONTAÑA? Este
proverbio no pertenece a ningún texto sagrado islámico. Forma parte de
una parábola inventada por el filósofo británico Francis Bacon.
36. CORTAR CABELLERAS no era costumbre natural de los pieles rojas. La
copiaron de los franceses, que exigían a sus mercenarios presentar el
cuero cabelludo de cada indio muerto para poder cobrar la recompensa.
37. LOS REYES MAGOS NO ERAN TRES. El Evangelio según San Mateo solo
menciona la visita de unos magos de Oriente, pero no especifica su
número, y ni siquiera dice que fueran reyes.
38. "Y SIN EMBARGO, SE MUEVE" No existe ninguna prueba que demuestre que
Galileo realmente murmurara esa frase al verse obligado a abjurar de
sus teorías científicas en 1633, tras ser juzgado por la Inquisición.
Actualmente, los historiales creen que se la inventó el escritor y
editor turinés Giusepe Baretti en un fantasioso libro titulado
Biblioteca italiana (1757).
39. LOS EMPERADORES ROMANOS no levantaban ni bajaban el pulgar para
decretar la muerte o el indulto de un gladiador. Mostrar el puño cerrado
era señal de clemencia: pero si sacaba el pulgar hacia un lado, estaba
ordenando la ejecución del perdedor.
40. AL CAPONE ODIABA LOS ESPAGUETIS y, por extensión, casi todas las
variedades de la pasta italiana. Lo contó en su biografía el actor
George Raft, especializado en papeles de gángster y a quien Capone (gran
admirador suyo) invito una vez a cenar. ¡Y le sorprendió con un menú de
comida china!
41. EL MOTÍN DEL BOUNTY no fue una revuelta contra la tiranía del
capitán Blight. El motivo fue menos noble: el oficial Fletche Christian,
de origen aristocrático, enemistó a la tripulación contra el capitán
porque no soportaba que este le reclamara constantemente un dinero que
le había prestado.
42. JULIO CÉSAR NO NACIÓ POR CESÁREA. Los historiadores creen que no fue
así, porque su madre murió cuando él ya había cumplido los 30, en una
época en la que las mujeres no solían sobrevivir a esta operación. Lo
que si es cierto es que dicha intervención debe su nombre a una ley
promulgada por César para que los bebés fueran extraídos de los vientres
de sus madres si estas fallecían a partir del séptimo mes de gestación.
43. LAS ORGÍAS DE TIBERIO SONUN MITO. Suetonio relata que el emperador
fijó su residencia en Capri para huir de la corrupción de la nobleza
romana. - See more at:
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lunes, 24 de febrero de 2014
LA
BATALLA DE ALMANSA
La batalla de Almansa tuvo lugar el 25 de abril de 1707 en las proximidades del puerto del mismo nombre en Albacete. La batalla se llevó a cabo entre los partidarios de Felipe V de Borbón y los seguidores del Archiduque Carlos de Austria. Los primeros o tropas borbónicas estaban comandadas por el duque de Berwick y los segundos o austracistas eran dirigidos por los generales Galway y Das Minas. Esta batalla se inserta en el marco de la Guerra de Sucesión al trono de España que se produjo tras la vacante producida por la muerte de Carlos II el Hechizado.
La batalla de Almansa tuvo lugar el 25 de abril de 1707 en las proximidades del puerto del mismo nombre en Albacete. La batalla se llevó a cabo entre los partidarios de Felipe V de Borbón y los seguidores del Archiduque Carlos de Austria. Los primeros o tropas borbónicas estaban comandadas por el duque de Berwick y los segundos o austracistas eran dirigidos por los generales Galway y Das Minas. Esta batalla se inserta en el marco de la Guerra de Sucesión al trono de España que se produjo tras la vacante producida por la muerte de Carlos II el Hechizado.
CARLOS
II EL HECHIZADO
Era hijo de Felipe IV y su segunda mujer Mariana de Austria. Según cuentan sus biógrafos nació raquítico y se crió enfermizo. Algunos hasta señalan que su periodo de lactancia duró casi cuatro años. Lo cierto es que su educación corrió paralela a esa debilidad física y mental que lo atenazaba. A los nueve años no sabía ni leer ni escribir. Era de carácter débil y poco emprendedor. Murió antes de cumplir los cuarenta años sin haber dejado descendencia directa al trono de España. Este hecho desató las ambiciones de las naciones europeas por hacerse con la herencia hispánica.
Era hijo de Felipe IV y su segunda mujer Mariana de Austria. Según cuentan sus biógrafos nació raquítico y se crió enfermizo. Algunos hasta señalan que su periodo de lactancia duró casi cuatro años. Lo cierto es que su educación corrió paralela a esa debilidad física y mental que lo atenazaba. A los nueve años no sabía ni leer ni escribir. Era de carácter débil y poco emprendedor. Murió antes de cumplir los cuarenta años sin haber dejado descendencia directa al trono de España. Este hecho desató las ambiciones de las naciones europeas por hacerse con la herencia hispánica.
LAS
CAUSAS
La falta de un heredero directo al trono de España levantó las ambiciones de los monarcas europeos. El testamento regio otorgaba el trono a Felipe de Anjou, nieto del poderoso monarca francés Luis XIV. En el exterior, países como Holanda, Inglaterra y Portugal vieron con malos ojos este aumento de poder indirecto del monarca francés y desataron los truenos de la guerra contra Luis XIV y su nieto Felipe de Anjou. En el interior, muy pronto la correlación de fuerzas cambió bruscamente y se crearon dos bandos claramente definidos y enfrentados. Unos apoyaron al Archiduque Carlos, alegando derechos dinásticos y, otros al monarca borbón Felipe V.
La falta de un heredero directo al trono de España levantó las ambiciones de los monarcas europeos. El testamento regio otorgaba el trono a Felipe de Anjou, nieto del poderoso monarca francés Luis XIV. En el exterior, países como Holanda, Inglaterra y Portugal vieron con malos ojos este aumento de poder indirecto del monarca francés y desataron los truenos de la guerra contra Luis XIV y su nieto Felipe de Anjou. En el interior, muy pronto la correlación de fuerzas cambió bruscamente y se crearon dos bandos claramente definidos y enfrentados. Unos apoyaron al Archiduque Carlos, alegando derechos dinásticos y, otros al monarca borbón Felipe V.
EL
ARCHIDUQUE CARLOS:
Era
el segundo hijo del emperador Leopoldo I. Estaba destinado a suceder
a su tío Carlos II en la corona de España. A la muerte
de éste en 1700 y a pesar del testamento en favor de Felipe de
Anjou partió hacia España con la intención de defender
sus legítimos derechos sucesorios y ocupar el cargo para el que
había sido educado.
En 1707 contrajo matrimónio con Isabel Cristina de Brunswick
que pasó a vivir con él en su corte establecida en Barcelona.
Fue proclamado emperador en 1711 y a pesar de no conseguir la corona
española conservó este título hasta después
del tratado de Rastadt en 1714. Se rodeó siempre de españoles
entre sus consejeros más cercanos y manifestó en todo
momento una pasión desmedida y una gran nostalgia por España.
Austria gozó de un gran prestigio internacional durante su mandato
y supo aglutinar a sectores y zonas dispares bajo el signo de la religión
católica y de la dinastía austriaca. Fundó dos
compañías comerciales privilegiadas como la Compañía
de Oriente en Fiume y Trieste y la Compañía de Ostende
en los Países Bajos. Destacó como hombre culto que sentía
una gran debilidad por la música.
FELIPE
V:
Era
el duque de Anjou, hijo de Luis, delfín de Francia y nieto del
rey francés Luis XIV y de su esposa María Teresa, hija
de Felipe IV de España. Carlos II le entregó la corona
de España tras su muerte cuando tan sólo contaba con diecisiete
años de edad. Esta decisión desató un grave conflicto
tanto a nivel nacional como internacional puesto que dejaba de lado
al también candidato a la sucesión Carlos de Austria,
descendiente del monarca español Felipe III.
Fue proclamado rey de España en el año 1700 y su abuelo
Luis XIV declaró sus derechos dinásticos supervisando
la política de Felipe V, en España. Este hecho se convirtió
en un motivo de preocupación para las potencias marítimas
que temían una alianza entre Francia y España. Razón
por la cual terminaron agrupándose en torno a la Alianza de la
Haya.
Fallecida su primera esposa María Luisa de Saboya en 1714 se
casó con una princesa italiana llamada Isabel de Farnesio, hija
del duque de Parma, la cual resultó ser enérgica y ambiciosa
puesto que estaba más preocupada en colocar a sus hijos en una
posición política preeminente que en colaborar con su
propio marido. En 1724 Felipe V abdicó en favor de su hijo Luis
I; muerto éste poco después, Isabel hizo que regresara
Felipe V del palacio de la Granja para restablecer el poder en su persona.
Falleció en el año 1746, sucediéndole el heredero
Fernando VI.
LOS
BANDOS
A pesar de que en un principio Barcelona acató al nuevo monarca Felipe V, lo cierto es que poco después se decantaría por el Archiduque Carlos al que nombró emperador en 1711. En Aragón y Valencia la situación era bien diferente y comenzaba a plantearse una cuestión de centralismo castellano frente al federalismo aragonés decantándose por el apoyo al Archiduque. Este apoyo fue decisivo para la pérdida de sus derechos forales tras la aplicación de los decretos de Nueva Planta.
A pesar de que en un principio Barcelona acató al nuevo monarca Felipe V, lo cierto es que poco después se decantaría por el Archiduque Carlos al que nombró emperador en 1711. En Aragón y Valencia la situación era bien diferente y comenzaba a plantearse una cuestión de centralismo castellano frente al federalismo aragonés decantándose por el apoyo al Archiduque. Este apoyo fue decisivo para la pérdida de sus derechos forales tras la aplicación de los decretos de Nueva Planta.
LA
RETIRADA HACIA BARCELONA
Dada la proximidad de las tropas borbónicas que habían conseguido controlar varios territorios como Caudete, Villena, Elda, Novelda, Elche, etc y ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos a principios de 1707, el Archiduque Carlos decidió abandonar la ciudad de Valencia donde se encontraba para marchar hacia Barcelona con la intención de instalar su corte en estos territorios.
Dada la proximidad de las tropas borbónicas que habían conseguido controlar varios territorios como Caudete, Villena, Elda, Novelda, Elche, etc y ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos a principios de 1707, el Archiduque Carlos decidió abandonar la ciudad de Valencia donde se encontraba para marchar hacia Barcelona con la intención de instalar su corte en estos territorios.
LA
ENTRADA NATURAL DESDE CASTILLA: ALMANSA
Los generales austracistas Galway y Das Minas se anticiparon al ejército borbónico y elaboraron un plan para asestar un duro golpe a las tropas de Berwick. Éste se encontraba en las proximidades de Almansa esperando los refuerzos que tenían que llegar por el norte a cargo del duque de Orleans. El factor sorpresa fue insuficiente para contrarrestar la superioridad de la caballería borbónica que acabó con el inexperto, variopinto y desorganizado ejército austracista. Su derrota despejó y allanó el camino de las tropas borbónicas hacia Valencia que cayó un mes más tarde, junto a numerosas ciudades y villas de toda la región.
Los generales austracistas Galway y Das Minas se anticiparon al ejército borbónico y elaboraron un plan para asestar un duro golpe a las tropas de Berwick. Éste se encontraba en las proximidades de Almansa esperando los refuerzos que tenían que llegar por el norte a cargo del duque de Orleans. El factor sorpresa fue insuficiente para contrarrestar la superioridad de la caballería borbónica que acabó con el inexperto, variopinto y desorganizado ejército austracista. Su derrota despejó y allanó el camino de las tropas borbónicas hacia Valencia que cayó un mes más tarde, junto a numerosas ciudades y villas de toda la región.
CONTINGENTE
DE TROPAS Y DISPOSICIÓN DE LA BATALLA
Berwick contó con la caballería española y la francesa, además de una unidad irlandesa.
Berwick contó con la caballería española y la francesa, además de una unidad irlandesa.
Berwick formó su ejército en dos
líneas justo enfrente de Almansa, con la caballería española
en el ala derecha y la caballería francesa en el ala izquierda.
La infantería
en el centro.
El
orden de la disposición de Galway fue ligeramente diferente.
Dispuso sus fuerzas en dos líneas pero mezcló la caballería
y la infantería en ambas alas. Componía este ejército
un total aproximado de 15 a 16000 hombres de muy diversa procedencia,
holandeses, hugonotes, británicos y portugueses. Das Minas había
solicitado que la caballería portuguesa se colocase en el ala
derecha.
Las unidades británicas presentes eran los Bays, dragones 3,4
y 8, así como los dragones de Peterborough y Pearce, también
un batallón mixto de granaderos y de la guardia Coldstream, los
batallones de línea 2,6,9,11,17,28,33,35 y 36, así como
la Infantería de Mountjoy, Breton, Bowle y Mark Kerr.
RELATO
DEL MARISCAL BERWICK
"Los cañones de nuestra derecha comenzaron a disparar a las tres, pero apenas habían lanzado 20 andanadas cuando el enemigo, habiendo pasado un gran camino en hondo, que estaba enfrente de su izquierda, se apoderó de la altura donde estaba emplazada esta batería, ante lo cual ordené a nuestro ejército que avanzase para atacar. La batalla comenzó por la derecha; nuestra caballería cargó sobre la izquierda del enemigo con tanta bravura que consiguió abrir brecha en ella, pero la infantería enemiga hizo fuego tan intenso sobre los nuestros, que se vieron obligados a ceder; nuestra caballería, sin embargo, se rehizo de nuevo y volvió a cargar sobre el enemigo, que se había rehecho al amparo de su infantería ; con este ataque el enemigo fue nuevamente quebrantado, pero el fuego de los batallones obligó una vez más a nuestra caballería a retirarse. Viendo que sería difícil para nuestra ala derecha tener éxito sin infantería, hice que la brigada de Maine, mandada por M. de Bulkeley, avanzase desde la segunda línea; esta brigada atacó a la infantería enemiga y la derrotó por completo; nuestra caballería cargó al propio tiempo y entonces el ala izquierda fue completamente derrotada.
"Los cañones de nuestra derecha comenzaron a disparar a las tres, pero apenas habían lanzado 20 andanadas cuando el enemigo, habiendo pasado un gran camino en hondo, que estaba enfrente de su izquierda, se apoderó de la altura donde estaba emplazada esta batería, ante lo cual ordené a nuestro ejército que avanzase para atacar. La batalla comenzó por la derecha; nuestra caballería cargó sobre la izquierda del enemigo con tanta bravura que consiguió abrir brecha en ella, pero la infantería enemiga hizo fuego tan intenso sobre los nuestros, que se vieron obligados a ceder; nuestra caballería, sin embargo, se rehizo de nuevo y volvió a cargar sobre el enemigo, que se había rehecho al amparo de su infantería ; con este ataque el enemigo fue nuevamente quebrantado, pero el fuego de los batallones obligó una vez más a nuestra caballería a retirarse. Viendo que sería difícil para nuestra ala derecha tener éxito sin infantería, hice que la brigada de Maine, mandada por M. de Bulkeley, avanzase desde la segunda línea; esta brigada atacó a la infantería enemiga y la derrotó por completo; nuestra caballería cargó al propio tiempo y entonces el ala izquierda fue completamente derrotada.
Nuestra izquierda, mandada por M. d’Avary, había efectuado
varias cargas, pero aunque ganó algún terreno y hasta
fue ayudada por la brigada de La Sarre, no había sido capaz de
penetrar en la línea enemiga. Nuestra derecha, después
de haber empujado todo lo que había ante ella, avanzó
en orden de batalla sobre el flanco izquierdo de la derecha del enemigo,
intentando éste retirarse, pero fue empujado tan de cerca, que
pronto se dispersó, y huyendo a plena velocidad, su infantería
fue destrozada.
La
batalla no se desarrolló con tanta fortuna en el centro, pues
el enemigo había derrotado el cuerpo principal de nuestra infantería,
y dos de sus batallones, que habían llegado a abrirse camino
a través de nuestras dos líneas, avanzaron hasta las murallas
de Almansa. Don José Amézaga, Intendente de Caballería,
avanzó con dos escuadrones de Órdenes Viejo, cargó
y los derrotó.
El
resto de la infantería enemiga, viendo que la nuestra atacaba,
que había aún algunas brigadas que no habían cargado
todavía, que su ala izquierda estaba batida y que su derecha
huía en desorden, intentó retirarse, pero en su retirada
varios batallones fueron atacados y destrozados. El general Conde de
Dehna, con 13 batallones, se refugió en un monte cubierto de
bosques, y a la mañana siguiente, viéndose rodeado, sin
esperanzas de poder escapar, se rindió prisionero de guerra”.
Memoirs, vol I, págs 357-59
Memoirs, vol I, págs 357-59
ACLARACIONES
Ingleses, holandeses y hugonotes se mantuvieron firmes en el centro. La caballería portuguesa “huyó a toda velocidad”: Una de las causas, no única, pero si fundamental de la derrota de los partidarios del Archiduque, al dejar completamente expuesto su flanco a merced de Berwick. Galway y Das Minas consiguieron con su astucia salvar de la derrota algunos escuadrones de Caballería
Ingleses, holandeses y hugonotes se mantuvieron firmes en el centro. La caballería portuguesa “huyó a toda velocidad”: Una de las causas, no única, pero si fundamental de la derrota de los partidarios del Archiduque, al dejar completamente expuesto su flanco a merced de Berwick. Galway y Das Minas consiguieron con su astucia salvar de la derrota algunos escuadrones de Caballería
LA
MUJER DE DAS MINAS Y LA HERIDA DE GALWAY
El general octogenario Das Minas tuvo la desgracia de presenciar la muerte de su mujer que le acompañaba vestida de hombre. Galway sufrió un golpe de sable que le produjo una grave herida encima de los ojos en el momento más crítico de la batalla y por ello tuvo que abandonar la lucha.
El general octogenario Das Minas tuvo la desgracia de presenciar la muerte de su mujer que le acompañaba vestida de hombre. Galway sufrió un golpe de sable que le produjo una grave herida encima de los ojos en el momento más crítico de la batalla y por ello tuvo que abandonar la lucha.
BAJAS
: SEGÚN BERWICK
“El enemigo tuvo 5000 muertos y cerca de 10000 prisioneros ; perdió 120 pares de banderas y estandartes, toda su artillería y la mayoría de su bagaje... Nuestras pérdidas en total ascendieron a unos 2000 hombres”.
“El enemigo tuvo 5000 muertos y cerca de 10000 prisioneros ; perdió 120 pares de banderas y estandartes, toda su artillería y la mayoría de su bagaje... Nuestras pérdidas en total ascendieron a unos 2000 hombres”.
ACLARACIONES
La artillería fue arrasada según reconoció Galway en una carta a Sir George Byng. El profesor Trevelyan sostiene que Berwick está equivocado en el cálculo de las bajas puesto que el total de soldados no excedía de 16000 personas cuando comenzó la batalla y la caballería portuguesa abandonó casi al principio las hostilidades.
La artillería fue arrasada según reconoció Galway en una carta a Sir George Byng. El profesor Trevelyan sostiene que Berwick está equivocado en el cálculo de las bajas puesto que el total de soldados no excedía de 16000 personas cuando comenzó la batalla y la caballería portuguesa abandonó casi al principio las hostilidades.
EL MONUMENTO A LA BATALLA
En Almansa se levantó un monumento en memoria de la batalla y se creó todo un regimiento con el nombre de la misma ciudad para conmemorar el triunfo borbónico.
En Almansa se levantó un monumento en memoria de la batalla y se creó todo un regimiento con el nombre de la misma ciudad para conmemorar el triunfo borbónico.
BALADA
INGLESA DE LA BATALLA
Veinte millas marchamos en aquel día,
sin la menor gota de agua ;
hasta que, pobres de nosotros, estábamos casi agotados
antes de comenzar la sangrienta carnicería
Veinte millas marchamos en aquel día,
sin la menor gota de agua ;
hasta que, pobres de nosotros, estábamos casi agotados
antes de comenzar la sangrienta carnicería
El
bravo Galway, nuestro General,
gritó : “Luchad mientras podáis ;
luchad, valerosos ingleses ;
sois uno contra cinco en este día.”
gritó : “Luchad mientras podáis ;
luchad, valerosos ingleses ;
sois uno contra cinco en este día.”
Los
holandeses acometieron espada en mano,
tal como era su deseo ; treinta y cinco escuadrones portugueses huyeron y nunca llegaron a disparar.
tal como era su deseo ; treinta y cinco escuadrones portugueses huyeron y nunca llegaron a disparar.
Del
Duque de Berwick se me ha dicho
que cursó órdenes para que
si el ejército fuese destrozado,
dar cuartel a los ingleses
que cursó órdenes para que
si el ejército fuese destrozado,
dar cuartel a los ingleses
“Sed
amables con mis paisanos,
pues tal es mi deseo ;
con los portugueses haced lo que os plazca,
pues pronto se retirarán”
pues tal es mi deseo ;
con los portugueses haced lo que os plazca,
pues pronto se retirarán”
Logan
W. H. Pedlar’s Pack, págs 82,83
COMENTARIOS DEL DUQUE DE MARLBOROUGH, FIEL AL ARCHIDUQUE, A LA DESASTROSA
DERROTA
“... Los enemigos eran mucho más fuertes que Lord Galway, produciendo por ello mucha extrañeza que se eligiese una llanura para atacarlos... este desgraciado suceso en España ha hecho retroceder todo, por lo que la mejor resolución que podemos tomar es hacer ver a los franceses que estamos resueltos a continuar la guerra para que podamos obtener una paz honrosa”.
“... Los enemigos eran mucho más fuertes que Lord Galway, produciendo por ello mucha extrañeza que se eligiese una llanura para atacarlos... este desgraciado suceso en España ha hecho retroceder todo, por lo que la mejor resolución que podemos tomar es hacer ver a los franceses que estamos resueltos a continuar la guerra para que podamos obtener una paz honrosa”.
TESTIMONIOS
DE BERWICK
“Inmediatamente después de la batalla de Almansa, el Rey me otorgó las poblaciones de Liria y Jérica con todas sus dependencias. Las erigió en ducados, con el título de Grandeza de primera clase para mi y mis descendientes. Estas tierras habían sido anteriormente bienes de los hijos segundos de los Reyes de Aragón. Habiendo quedado vacante el gobierno de la provincia de Lemosin, por muerte del Conde de Auvernia, el Rey me lo dio inmediatamente, sin plazo de tiempo para mí o mis amigos para solicitarlo”.
“Inmediatamente después de la batalla de Almansa, el Rey me otorgó las poblaciones de Liria y Jérica con todas sus dependencias. Las erigió en ducados, con el título de Grandeza de primera clase para mi y mis descendientes. Estas tierras habían sido anteriormente bienes de los hijos segundos de los Reyes de Aragón. Habiendo quedado vacante el gobierno de la provincia de Lemosin, por muerte del Conde de Auvernia, el Rey me lo dio inmediatamente, sin plazo de tiempo para mí o mis amigos para solicitarlo”.
CONSECUENCIAS
DE LA VICTORIA BORBÓNICA
Tras la derrota de los partidarios del Archiduque en Almansa, se produjo toda una reorganización política y administrativa de los territorios controlados. Las regiones que habían combatido al lado del Archiduque pagaron muy pronto su apoyo al oponente de la Casa de Austria. El primer decreto de Nueva Planta vio la luz en junio de 1707, poco después de la derrota de Almansa y afectaba a los reinos de Aragón y Valencia. Esta primera medida sirvió de modelo a las restantes. Por ello la Nueva Planta no fue más que la consecuencia directa de la victoria del ejército borbónico y de la entronización de Felipe V como nuevo monarca español.
Tras la derrota de los partidarios del Archiduque en Almansa, se produjo toda una reorganización política y administrativa de los territorios controlados. Las regiones que habían combatido al lado del Archiduque pagaron muy pronto su apoyo al oponente de la Casa de Austria. El primer decreto de Nueva Planta vio la luz en junio de 1707, poco después de la derrota de Almansa y afectaba a los reinos de Aragón y Valencia. Esta primera medida sirvió de modelo a las restantes. Por ello la Nueva Planta no fue más que la consecuencia directa de la victoria del ejército borbónico y de la entronización de Felipe V como nuevo monarca español.
LAS
RAZONES DE FELIPE V A LA NUEVA LEGISLACIÓN
Las leyes de Castilla se habían impuesto sobre la legislación foral de la Corona de Aragón y del Reino de Valencia. Felipe V aducía una “falta al juramento de fidelidad”, alegaba su “justo derecho de conquista” y castigaba de esta forma “la rebelión” con la asunción de los poderes propios que le pertenecían: “la imposición y derogación de leyes”. Una nueva forma de gobernar hacia su presencia en la persona de Felipe V. El absolutismo regio daría paso a lo que se ha dado en llamar el despotismo ilustrado del siglo XVIII.
Las leyes de Castilla se habían impuesto sobre la legislación foral de la Corona de Aragón y del Reino de Valencia. Felipe V aducía una “falta al juramento de fidelidad”, alegaba su “justo derecho de conquista” y castigaba de esta forma “la rebelión” con la asunción de los poderes propios que le pertenecían: “la imposición y derogación de leyes”. Una nueva forma de gobernar hacia su presencia en la persona de Felipe V. El absolutismo regio daría paso a lo que se ha dado en llamar el despotismo ilustrado del siglo XVIII.
rey juan carlos II
Carlos II, el Hechizado. Rey de España (1661-1700)
Carlos II fue un niño débil y enfermizo que sobrevivió a duras penas a una infancia de continuas dolencias. Sólo los extremados cuidados de su madre y de su aya, María Engracia de Toledo, hicieron posible que superara sus primeros años. Esta debilidad física, junto con una cortedad de inteligencia rayana en la idiocia, han sido tradicionalmente atribuidas por la historiografía, con escasos fundamentos científicos, a los excesos de la consanguinidad matrimonial entre los Austrias. El nuncio pontificio Millini nos ha legado una expresiva descripción de Carlos II: “El rey es más bien bajo que alto, flaco, no mal formado, feo de rostro; tiene el cuello largo, la cara larga, la barbilla larga y como encorvada hacia arriba; el labio inferior típico de los Asturias; ojos no muy grandes, de color azul turquesa y cutis fino y delicado. Mira con expresión melancólica y un poco asombrada. El cabello es rubio y largo, y lo lleva peinado hacia atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto. No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente. De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e indiferente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia”. Su capacidad intelectual parece en efecto haber sido escasa, quizá debido al descuido en que se le educó más que a una verdadera incapacidad mental. El rey recibió una pésima educación, en parte por la dejadez de la reina madre, en parte por la mala elección de sus preceptores, entre los que destacó el intrigante Ramos del Manzano. Rey desde los cuatro años, a los nueve Carlos no sabía leer ni escribir, lo que causó gran escándalo en la corte cuando se supo.El período de regencia
Mariana de Austria, mujer poco avezada a los asuntos de Estado, se apoyó desde el inicio de su regencia en su confesor, el jesuita alemán Everardo Nithard, a quien la reina encumbró hasta el puesto de Inquisidor General y miembro de la Junta de Gobierno desde 1666. El encumbramiento de un extranjero soliviantó los ánimos de la nobleza y favoreció las aspiraciones de don Juan José de Austria, que no se resignaba a verse apartado del poder.Los desastres de la política exterior simbolizados en la paz de Aquisgrán impuesta por Francia tras la llamada Guerra de Devolución, y la inestabilidad interna sirvieron a los propósitos de don Juan José, quien el 31 de enero de 1669 marchó desde Aragón en dirección a Madrid, lo que, junto con la hostilidad de la Junta hacia Nithard, propició la caída de éste. Tampoco entonces don Juan José fue admitido para hacerse cargo del gobierno, gracias a la influencia que la reina madre, enemiga de aquél, ejercía sobre su débil hijo. Un nuevo privado de la reina, Valenzuela, inició entonces una fulgurante carrera política que le convirtió en el personaje más influyente de la corte.
El testamento de Felipe IV establecía que Carlos II tomaría las riendas del poder al cumplir los 14 años, es decir, en 1675. Llegado este momento, la regente presentó a su hijo un escrito en el que explicaba que, dado el retraso de su educación y su debilidad física, era preciso mantener la regencia aún durante dos años. Sorprendentemente para doña Mariana, su hijo se negó a aceptar tal enmienda y reclamó sus derechos como rey, al parecer por instigación de su camarilla más cercana, dirigida por su confesor, Montenegro, y por su hermano don Juan José, al que se había avisado que se preparara en las cercanías de Madrid. La reina madre ejerció nuevamente su ascendiente sobre el rey y consiguió que éste aceptara alejar a don Juan José de Madrid, y lo enviara a Aragón.
La lucha de facciones y la guerra con Francia
El nuevo gobernador debía afrontar graves problemas. Desde 1673 se arrastraba una cruenta guerra con Francia, a lo que se unía la permanente inestabilidad interna y el problema acuciante de la sucesión de Carlos II y su nuevo matrimonio. Juan José logró la Paz de Nimega (septiembre de 1678) e inició una reforma hacendística que no pudo concluir por sobrevenirle repentinamente la muerte. Los acuerdos de Nimega devolvieron a España Mesina, Puigcerdá y otras plazas catalanas, pero España perdió el Franco Condado y numerosas plazas flamencas muy importantes como Valenciennes, Bouchain, Cambrai o Ypres.Desde la muerte de don Juan José la incapacidad evidente de Carlos II para gobernar por sí mismo entregó el poder a diversos ministros, impuestos por las distintas facciones cortesanas a la débil voluntad del rey. La reina madre, que desde la entrada de don Juan en Madrid había permanecido confinada en Toledo, fue llamada nuevamente a la corte por su hijo. La pugna por el control del poder separó dos partidos cortesanos: el adicto a doña Mariana de Austria, dirigido por el duque de Frías, y el partido nacional o donjuanista, encabezado por el duque de Medinaceli. Finalmente, Carlos II eligió como primer ministro a este último, hombre poderoso pero de escasa capacidad política.
El duque de Medinaceli trató de continuar la política emprendida por don Juan José. Pero las derrotas exteriores (Paz de Ratisbona) y su irresoluble enemistad con la reina provocaron de nuevo la caída de Medinaceli en 1685. Éste había recibido una Hacienda completamente agotada y se mostró incapaz para solventar los problemas financieros de la monarquía. Estos años fueron los más difíciles del reinado debido a la profunda crisis económica y a las pestes y hambrunas que soportó el reino. Medinaceli puso en práctica métodos poco ortodoxos para conseguir dinero: se incautó el dinero de particulares a la llegada de la flota de Indias, lo que causó más de un incidente, puesto que uno de los afectados, el elector de Brandeburgo, se tomó la revancha propiciando la captura de dos mercantes españoles en Ostende. Hubo además numerosos tumultos, como los de los gremios de zapateros y panaderos de Madrid y la huelga de brazos caídos del personal subalterno del Palacio en 1680.
En lo internacional, el gobierno de Medinaceli siguió siendo tan inoperante como el de sus antecesores. Luis XIV, el gran timonel de la política europea, se impacientaba ante la perspectiva de apropiarse de los dominios españoles y, pretextando el incumplimiento de los acuerdos de Nimega, tomó Courtrai y Dixmude en 1683. Ello provocó una nueva declaración de guerra contra Francia, a pesar del agotamiento español. La guerra fue breve y desastrosa para la monarquía española. El ejército francés invadió Cataluña, llegando a poner sitio a Gerona, mientras la verdadera guerra se desarrollaba en Luxemburgo. Las victorias francesas en el frente alemán precipitaron la firma de la paz separada por el emperador y Holanda, aliados de España, en 1684. España se vio así abandonada y tuvo nuevamente que someterse a las exigencias francesas. El tratado de Ratisbona de agosto de 1684 entregó a Francia la plaza de Estrasburgo durante veinte años y la renuncia total de España a Luxemburgo, plaza que era la clave de la defensa de los Países Bajos, a cambio de la devolución de Courtrai y Dixmude.
Sustituyó a Medinaceli al frente del gobierno el conde de Oropesa, que se mantuvo en el poder hasta junio de 1691. La caída de Oropesa fue esta vez obra de la nueva reina, María Ana de Neoburgo, ya que el primer ministro había defendido la candidatura de una princesa portuguesa al matrimonio con Carlos II. Oropesa trató de establecer reformas en la administración y en la Casa Real, que pasaban por la reducción de los cargos palatinos, encontrando la insalvable oposición de la nobleza. Tanto la reina madre como María Ana de Neoburgo trabajaron para hacer propiciar la caída del ministro y presentaron al rey un memorial de cargos contra él. Carlos II no se resolvió a destituirle, pero finalmente las presiones de su madre consiguieron su objetivo y el 27 de junio de 1691 Oropesa fue separado del gobierno.
Oropesa, sin embargo, había dado muestras de mayor inteligencia en los asuntos internacionales y propició una estrecha alianza con Austria, Suecia y el Imperio alemán que se plasmó en la constitución de la Liga de Ausgburgo en junio de 1680. En 1689 Luis XIV emprendió la guerra contra la Liga, atacando Flandes y Cataluña por tierra, mientras por mar la flota francesa hostigaba las costas mediterráneas y las Antillas. En 1690 el ejército francés sometió duramente a los aliados en la sangrienta batalla de Fleurus, iniciando una fuerte ofensiva francesa en los Países Bajos que los ejércitos español e inglés fueron incapaces de contener. En Cataluña la guerra fue también desfavorable para España, ya que perdió las villas de Camprodón y Urgel. Ésta era la situación militar cuando Oropesa fue destituido.
La sustitución de Oropesa inició nuevamente la lucha entre las facciones cortesanas. Las dos reinas tenían sendos candidatos. Como no pudo llegarse a un acuerdo sobre el nombramiento de un primer ministro, se creó una Junta de Gobierno constituida íntegramente por personajes del partido austriaco. Esta Junta alcanzó gran impopularidad (se la conocía como la “junta de los embusteros”, porque ocultaba la situación de la guerra contra Francia). Frente a ella, estaba la “compañía de los siete justos”, grupo de nobles y legistas que abogaban por la puesta en marcha de una profunda reforma institucional y por la firma de una paz separada con Luis XIV que pusiera fin a una guerra desastrosa. Estos consejos fueron desoídos por el rey, sometido a la influencia del partido austriaco.
Mientras tanto la guerra continuaba en todos los frentes con serios reveses para los aliados y especialmente para España en el frente catalán. Las tropas francesas ocuparon Barcelona en 1697. Las continuas derrotas de la Liga dieron paso a las negociaciones de paz, que concluyeron con el acuerdo de Ryswick en 1697. Luis XIV devolvió todas las conquistas hechas en los territorios españoles después de la paz de Nimega. El monarca francés accedió tan generosamente a devolver los territorios ocupados porque en toda Europa había comenzado el movimiento diplomático para dirimir la sucesión española, cuando resultó evidente que Carlos II moriría sin herederos.
El matrimonio del rey y la cuestión sucesoria
Ya antes de cumplir la mayoría de edad, el problema del matrimonio del rey se hizo prioritario, pues se temía que Carlos muriera pronto o no pudiera engendrar dada su debilidad física. En principio se barajó la posibilidad de casarlo con la hija del emperador Leopoldo, siguiendo la tradicional linea de matrimonios endogámicos de los Habsburgo. Eran partidarios de este enlace la regente doña Mariana y el conde de Harrach, embajador imperial en la corte de Madrid. Sin embargo, la juventud de la princesa hubiera demorado demasiado tiempo la consumación del matrimonio y el nacimiento de la posible descendencia, por lo que se desestimó esta opción.Tras la paz de Aquisgrán en 1668, cuando dominaba la política exterior el partido francés, se pensó en una princesa de la casa de Borbón. Dos fueron las candidatas: María Teresa, hija de Luis XIV y de la infanta española del mismo nombre, y María Luisa, hija de los duques de Orleáns. De entre ellas se prefería a María Teresa, pero la princesa murió en 1672 y, por otra parte, para entonces se había ya roto la precaria paz con Francia. Esto hizo que volviera a pensarse en una boda tradicional con una dinastía alemana.
El matrimonio del rey quedó sin embargo desplazado de los asuntos prioritarios, con escasa previsión, durante los gobiernos de Valenzuela y don Juan José de Austria. Una vez restablecida la paz en Nimega en 1678, don Juan decidió por su cuenta el matrimonio de su hermano con María Luisa de Orleáns, sobrina de Luis XIV. La propuesta matrimonial fue muy bien acogida por el monarca francés y pronto se pactaron las capitulaciones, una vez que el papa Inocencio XI dio las dispensas necesarias por ser los novios parientes muy cercanos. Las nupcias se celebraron en Fontainebleau en agosto de 1679. Las fuentes coetáneas cuentan que el rey cayó rendidamente enamorado de su esposa y que ésta ganó rápidamente una gran influencia en la corte, aunque su intervención en los asuntos de Estado fue poco importante. María Luisa fue utilizada como peón de los intereses de Luis XIV en España. Su temprana muerte en 1689 (que algunos consideraron sospechosa) dejó nuevamente abierto el problema matrimonial, mientras la falta de descendencia del rey se convertía en una cuestión acuciante tanto en España como en las cortes europeas.
Diez días después de la muerte de María Luisa, el Consejo de Estado instó a Carlos II a volver a casarse con carácter de urgencia. En marzo de 1689, se acordó el matrimonio del rey con la princesa María Ana de Neoburgo, de la casa de Austria. Ésta pronto se dio cuenta de la improbabilidad de que le naciera un hijo del rey, y se entregó a las intrigas que se tejían en Europa con vistas a la sucesión del trono español. Desde su llegada a España en 1690, María Ana ocupó un lugar central en los acontecimientos políticos, propiciando un acercamiento al Imperio y un nuevo deterioro de las relaciones con Francia, que acabaría en el estallido de una guerra de dimensiones continentales.
El problema de la sucesión al trono español se convirtió en la cuestión más importante tanto de la política española como europea. Durante una grave enfermedad de los reyes, en septiembre de 1698, el cardenal Portocarrero consiguió que Carlos II designara como heredero a José Fernando de Baviera, bisnieto de Felipe IV, al tiempo que el rey conseguía de él que, en caso de morir, se formara una regencia bipartita integrada por Portocarrero y Oropesa. Sin embargo, María Ana de Neoburgo, a cuyas espaldas se habían hecho estos planes, rompió el testamento regio y consiguió la anulación de tales disposiciones.
José Fernando de Baviera murió en febrero de 1698 y ello produjo el definitivo enfrentamiento entre los partidos austriaco y francés, que apoyaban respectivamente al archiduque Carlos de Austria y a Felipe de Anjou como candidatos al trono. Los austriacos contaban con el apoyo de la reina María Ana y de Oropesa y tenían como cabecilla al embajador Harrach. Los franceses, representados por el embajador Harcourt, contaban con ayudas más sustanciales, como en cardenal Portocarrero, presidente del Consejo de Estado. Cuando en mayo de 1699 Oropesa fue apartado del poder a raíz de los graves motines que la carestía de alimentos produjo en Madrid, Portocarrero pudo actuar a su antojo.
En este contexto se desató el célebre asunto del hechizamiento del rey, en cuya orquestación Portocarrero estuvo implicado. Aunque desde el inicio del reinado corrían por la corte los rumores del encantamiento del rey, a partir de 1698 el asunto superó los muros palaciegos y se hizo de dominio público. El propio Carlos II, convencido de su hechizamiento, pidió a la Inquisición que averiguara las causas de su mal. El confesor real, fray Froilán Díaz, del partido francés, de acuerdo con el inquisidor Rocaberti, llamó a un famoso exorcista asturiano, fray Antonio Álvarez Argüelles, con el encargo de preguntar al demonio si el rey estaba, en efecto, hechizado. Al parecer Lucifer contestó que sí y el exorcista determinó que, como remedio, el rey tomase diariamente en ayunas un cuartillo de aceite bendecido. El rey se sometió dócilmente a tal prescripción, que debió ser un factor determinante en su rápido deterioro físico. Los demonios del padre Argüelles hablaban, sospechosamente, alemán. El partido austriaco se inquietó y desde Viena fue enviado un capuchino, fray Mauro de Tenda, para que a su vez interrogara a los demonios que, naturalmente, eran todos franceses. El hechizamiento del rey supuso un esperpéntico escándalo tanto en España como en las cortes europeas. Finalmente la reina María Ana de Neoburgo, que no salía bien parada en las manifestaciones de los demonios, decidió poner fin a tanta superchería y mandó encarcelar al confesor real y a Tenda, que tuvieron que afrontar un proceso inquisitorial.
Paralelamente a estos acontecimientos, en Europa se debatía arduamente acerca de la sucesión del trono español. En 1698 franceses y holandeses firmaron un acuerdo por el que José Fernando de Baviera, heredero designado por Carlos II, recibiría España, las colonias americanas, los Países Bajos y Cerdeña, el archiduque Carlos de Austria, el ducado de Milán y el Delfín de Francia el resto de los territorios italianos y Guipúzcoa. Desde entonces Luis XIV inició un duro acoso a la monarquía española que mantuvo permanentemente en tensión al gobierno de Madrid. Los desastres sucesivos en la política exterior debilitaron aún más la posición de los gobiernos que se sucedieron en el poder.
En 1700 los intensos debates y la al parecer inminente muerte del rey hicieron que el Consejo de Estado se decantara por la sucesión francesa de Felipe de Anjou, opción que apoyó el papado. El 11 de octubre de 1700 Carlos II, con la salud ya muy quebrantada y a instancias del cardenal Portocarrero, nombró sucesor al pretendiente francés. Con la prohibición de que las coronas de Francia y España llegaran a unirse. Se creó una Junta encargada del gobierno tras la muerte del rey, mientras el nuevo rey se hacía cargo de la situación. Tres semanas más tarde, el 1 de noviembre, moría el último de los Austrias españoles, a cuatro días de cumplir los cuarenta años. Fue enterrado en El Escorial.
Las enfermedades de Carlos II
Carlos
II de España era apodado “El Hechizado” porque recurrieron de forma
continua sus ayudantes y allegados a la ayuda de brujos y sanadores para
tratar su debilidad y pobre estado físico, a los que por otra parte
también se atribuían todos estos males. Seguramente la consanguineidad
fue la causa de este estado tan deplorable y todos sus problemas, que
incluían un aspecto raquítico, vómitos frecuentes, fiebres continuas,
los ojos de supuraban al poco rato de estar al aire libre, no era
demasiado listo y era algo grave para un rey en aquella época: estéril.
El enviado del Papa a España describió de la siguiente forma al rey Carlos II:
El
rey es más bien bajo que alto, no mal formado, feo de rostro; tiene el
cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba; el labio
inferior típico de los Austria; ojos no muy grandes, de color azul
turquesa y cutis fino y delicado. El cabello es rubio y largo, y lo
lleva peinado para atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto.
No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a
una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente.
De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta
vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e
indiferente, torpe e indolente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer
con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia.La historiografía clásica ha dibujado la España de fines del siglo XVII como una nación en profunda crisis y descomposición interna cuya decadencia alcanzaría su cenit en tiempos de Carlos II. A menudo se ha presentado a este monarca como la encarnación del destino trágico de los Austrias, abatidos por una degeneración familiar paralela a la descomposición de su imperio. Su triste figura, que contrasta con la del bizarro Carlos I, puede contemplarse en el espléndido retrato que de él hizo Claudio Coello para la capilla de El Escorial.
Sin embargo la historiografía contemporánea ha revisado los conceptos de esplendor y crisis de la monarquía hispánica y el reinado de Carlos II ha dejado de contemplarse, en buena medida, como la hez del cáliz de la decadencia española. A su vez la historiografía catalana ha hecho de él el mejor rey de España, puesto que, después de las grandes insurrecciones de 1640, la monarquía carolina respetó escrupulosamente los fueros de las comunidades en lo que algunos estudiosos han llamado “neoforalismo”, representado por Juan José de Austria. A partir de 1680 se han detectado numerosos indicios de recuperación económica y demográfica, la salida a la profunda crisis vivida por España en la segunda mitad del siglo XVII. Es posible así revisar la imagen de un rey cuya incapacidad para atender los asuntos de gobierno resulta indudable, pero al que la nostalgia patriótica del dudoso esplendor español ha convertido injustamente en símbolo irrisorio de la decadencia hispánica.
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